El mueble de salón a medida preside la estancia. Es una pieza a medida en lacado blanco, con puertas correderas que permiten ocultar la televisión cuando no se usa, de modo que el salón conserve su carácter incluso con la pantalla apagada. Resuelve una función nada sencilla, integrar la tecnología sin que se imponga, y marca el tono del proyecto con el dibujo clásico mecanizado que después se repetirá por toda la casa.
Los armarios a medida llevan ese mismo dibujo. Aprovechan todo el espacio disponible para dar a una familia con niños el almacenaje que necesita, y se resolvieron tanto en puertas abatibles como en correderas según lo que pedía cada estancia. No se disimulan ni pretenden desaparecer: son muebles con presencia, con su volumen y su función, y al mismo tiempo forman parte de un conjunto coherente.